No tiene idea de lo que significa para mi, como acelera mi corazón cuando pienso en él, como siento que me quedo sin aire cuando me mira con esos ojos o como sonrío como tonta cuando me escribe las cosas más tiernas del planeta.
Suelo decirle que “siempre hay un roto para un descosido” y para mi, él es mi descosido. Desde que lo conocí lo supe.
Al principio, solíamos chatear pero nunca supo mi identidad, creyó que era alguien más, así que lo empujé a estar con ese alguien. Supongo que en algún momento esperé que atara cabos cuando me conociera y se diera cuenta, pero debieron haber sido las mil películas de Disney que vi y quise transformar en realidad.
El día que finalmente lo vi en persona, pude percibir que le gusté, aunque se canse de negarlo. Fuimos a un karaoke y se puso a mi lado para cantar una cancion juntos, no recuerdo bien quién eligió la canción, pero lo que sí recuerdo perfectamente es como el bailar y cantar juntos fluyó de manera natural, dos histrionicos compitiendo por la atención del público, supongo que desde ahí debí haberlo olido. Confieso que me sentí un poco incomoda porque me estaban mirando, ese fue otro momento en el que debí haberme dado cuenta que las personas que estaban presentes, también notaron la química que hubo entre él y yo, pero nadie dijo nada, al menos no ahí, no durante ese momento.
No quiero contar detalles de cómo terminamos hablando, pero si que nos hicimos amigos muy rápido, amistad que terminó poco tiempo después cuando empecé a notar mi presencia en su vida demasiado absurda. No quería traerle problemas y debo ser honesta, tampoco quería tenerlos yo, sobretodo cuando sabes que algo jamás sucederá. No era algo que estaba buscando y ciertamente, creo que él tampoco.
He escuchado gente decir que cuando algo es para ti, tarde o temprano termina siendo tuyo, no importa quien se interponga, las cosas que sucedan, simplemente lo que está destinado a ser tuyo, tuyo será. Pienso que eso nos sucedió, pasó más de un año y aún así cuando volvimos a hablar, era imposible no llevarnos bien. Lo gracioso es que siempre decíamos que nunca pasaría nada entre nosotros, que no nos veíamos con otros ojos y empiezo a creer que lo repetíamos tantas veces para poder creérnoslo.
Juro que lo evité con todo mi ser, todo el tiempo. Pero cuando recibí su primer beso, quise recibir mil más. - Ya estaba jodida verdad? - aunque nunca se lo hice notar, dejé que me enamorara pero siempre me mantuve cautelosa, llena de temores y dudas. Huí cuantas veces pude, hasta que me abrazó tan fuerte que fue rompiendo poco a poco cada uno de mis miedos. No pude encontrar mejor persona, y finalmente hoy puedo confesar con certeza lo enamorada hasta los huesos que me tiene.
Ya no tengo miedo, todo lo quiero a su lado, aún si eso siginifica que no siempre las cosas serán sencillas. Hay amores que no se pueden explicar con palabras porque no hay palabras que alcancen para expresar las mil emociones entrelazadas que la persona que amas te hace sentir. Normalmente sabe que decir, como complacerme, como hacerme feliz; y pienso que es un trabajo difícil- ¿Por qué? - sólo él lo sabe, ya que solo él me entiende.
Él ha reescrito mi historia de amor, y yo la continuaré por el resto de mis días y por el resto de mi vida lo amaré.
Él no debía ser para mi y yo no debía ser para él, pero aún sin conocernos ya nos pertenecíamos. Esa siempre fue nuestra historia.